Cáncer de Próstata

La próstata

Es un órgano exclusivamente masculino que se sitúa en la desembocadura de la vejiga, en el lugar donde ésta toma forma de embudo y conecta con la uretra. Tiene forma de castaña y su tamaño aumenta con la edad en grado variable según cada individuo. La próstata está muy poco desarrollada durante la infancia y la juventud, pero a partir de los 40 años comienza a desarrollarse y a crecer de tamaño, formando nódulos que crecen hacia el conducto de la uretra.

La función de la glándula prostática es sexual masculina. Enriquece el semen y proporciona nutrimento a los espermatozoides en el momento de la eyaculación.  Gracias a ello los espermatozoides permanecen vivos y activos en la vagina y las trompas durante varias horas. La próstata no interviene directamente en la micción, aunque se halla implicada en ella ya que la orina pasa por su interior durante la micción.

La próstata se halla detrás de los huesos púbicos y conecta la vejiga con la uretra. En profundidad se localiza justo por delante del recto (tramo final del intestino), por esto es muy fácil palparla mediante un tacto rectal.

Localización de la próstata

La próstata se compone de 3 partes principales. En síntesis, cada una desarrolla una enfermedad específica:

  • Zona central: Prostatitis.
  • Zona periférica: cáncer de próstata.
  • Zona transicional: Hiperplasia benigna de próstata (HBP).

La uretra masculina discurre a través de estas zonas.

El cáncer de próstata

El cáncer de próstata (CP) es un tumor maligno que asienta en la zona periférica de la glándula prostática. Afecta sobre todo a hombres mayores de 50 años Por lo general el CP evoluciona lentamente y no es tan letal como otros tipos de cáncer, exceptuando algunos casos especiales de CP muy agresivo. Las células cancerosas asientan con preferencia en una zona diferente del lugar donde crece la HBP (hiperplasia benigna de próstata), que es una enfermedad no cancerosa que afecta a casi todos los hombres. Hoy día lo más frecuente es diagnosticar el CP en estadio inicial, l cuando hay muchas posibilidades de ser curado. En pacientes que no han sido diagnosticados de forma precoz el CP puede ser diagnosticado cuando ya ha desarrollado metástasis (extensión de la enfermedad fuera de la próstata).

Causas

Se desconocen las causas, aunque el CP está relacionado la edad (por encima de los 45-50 años) y factores hormonales masculinos.

Diagnóstico

El diagnóstico consiste en la realización del tacto rectal y un análisis de sangre con determinación del PSA (antígeno prostático específico), un marcador tumoral. Cuando el PSA está elevado por encima de 10 ng/ml aumenta drásticamente la posibilidad de CP. El diagnóstico se confirma con una biopsia de próstata, la cual permite obtener pequeños fragmentos para analizar. La observación al microscopio confirma o descarta la presencia de células cancerosas y permite apreciar el grado de agresividad de las células tumorales (escala de Gleason). La RNM (resonancia magnética) determina qué áreas concretas son sospechosas de CP (grados PIRADS) y mejora la eficacia diagnóstica, evitando biopsias innecesarias en casos de duda. Pruebas como la ecografía, el TAC y la gammagrafía sólo son necesarias en casos especiales y dan idea del grado de extensión (metástasis, afectación de los riñones) de la enfermedad.

Tratamiento

Si el cáncer está limitado a la próstata el tratamiento es quirúrgico, mediante una intervención la llamada prostatectomía radical (PR), que puede realizarse por vía abierta, laparoscopia o cirugía robótica. La robótica es la que consigue mejores resultados funcionales para el paciente (conservación de la potencia sexual y control de la orina). La radioterapia es un tratamiento equiparable en eficacia a la cirugía, aunque con connotaciones técnicas y de seguimiento diferentes a aquélla. La crioterapia y la radioterapia intersticial son apropiadas para casos muy seleccionados de enfermedad muy localizada. Algunos pacientes diagnosticados de CP, con criterios de bajo riesgo de progresión, pueden entrar en un programa de “vigilancia activa” y retrasar o incluso evitar la cirugía. Cuando la enfermedad se ha extendido fuera de la próstata, la posibilidad de ser curada con PR o con radioterapia disminuye drásticamente por lo que, por regla general, no están indicadas estas terapias y hay que recurrir a otras alternativas como la hormonoterapia, que también es muy útil en los casos en que se detecta avance de la enfermedad después de la cirugía. Sólo en casos muy especiales está indicada la quimioterapia.

En pacientes ancianos (por encima de 73-75 años) el tratamiento está supeditado a sus enfermedades concomitantes y expectativas de vida. Puede ser correcto no realizar tratamiento quirúrgico, ya que el CP suele avanzar muy lentamente, y se controla temporalmente con hormonoterapia.

Pronóstico

Cuanto más tardío es el diagnóstico mayor tamaño tiene el tumor, con el consiguiente peor pronóstico. Los CP de pequeño tamaño, con niveles de PSA y escala de Gleason bajo suelen tener unas altas tasas de curación y supervivencia. Los CP con tamaño grueso (tocable al tacto rectal), PSA y Gleason altos son de peor pronóstico. Los CP con metástasis son los de peor pronóstico, si bien la supervivencia puede ser bastante larga.

Recomendaciones

El CP de próstata puede ser fácilmente detectado en estadio inicial con un simple análisis de sangre que incluya el PSA. Este análisis debe ser realizado en varones mayores de 50 años, o por debajo de esta edad si hay síntomas miccionales o antecedentes familiares de CP. La visita a urología se recomienda en cualquiera de estas situaciones. Los médicos de familia y de empresa pueden solicitar los niveles de PSA en las analítica generales, remetiendo al/la urólogo/a a quienes presentan elevaciones (PSA igual o superior a 3-4). La biopsia es la clave para el diagnóstico de CP, aunque debe ser indicada siguiendo criterios de tacto rectal, niveles de PSA y resultados de RNM. El tratamiento del CP en fase inicial es quirúrgico (la radioterapia es una alternativa). La hormonoterapia es una buena opción para pacientes con enfermedad avanzada.

El/la urólogo/a es el referente para valorar los pacientes con sospecha de CP, tanto en la fase diagnóstica como de tratamiento y seguimiento.

Información de los autores

Francisco Sánchez Martín
Servicio de Urología
Fundació Puigvert
Barcelona

Ignacio Puche
Servicio de Urología
Hospital Virgen de las Nieves
Granada

José Manuel Cózar Olmo
Jefe de Servicio de Urología
Hospital Virgen de las Nieves
Granada