Disfunción Eréctil

Por disfunción eréctil entendemos aquella situación que se produce en el varón y que provoca una insuficiente erección peneana, y como consecuencia una dificultad en la penetración y una relación sexual insatisfactoria.

La disfunción eréctil puede tener muchos grados, desde una situación en la que el pene consigue una erección pero no tan “rígida como antes” hasta una ausencia total de erección.

Suele ser un fenómeno progresivo en la que el paciente va notando poco a poco que no consigue la dureza en las erecciones que conseguía previamente o que estas erecciones no duran lo suficiente como para tener una relación satisfactoria.

Las causas más habituales de esta patología son causas vasculares. El pene es un órgano con una tremenda vascularización, no en vano los cuerpos cavernosos son dos cilindros responsables de la erección y no son más que dos espacios que se llenan de sangre para tener una erección y posteriormente se vacían cuando esta se pierde.

Si observamos la figura 1 y 2 veremos cómo alteraciones en el amplio sistema arterial o venoso peneano pueden provocar disfunción eréctil

Figura 1: Corte transversal del pene en erección
Fig 2: Corte transversal del pene en reposo

Es una patología mucho más frecuente de lo que pensamos, pudiendo afectar hasta el 12 % de los españoles, teniendo en cuenta que en las primeras décadas de la vida (0-50 años) es poco frecuente. (Figura 3)

Fig3: Doitribución de la Disfunción Eréctil en España

Causas de disfunción eréctil

Las causas vasculares como hemos comentado son las más frecuentes e importantes. Los principales factores que pueden provocar alteraciones vasculares a nivel peneano son:

La edad. En proceso normal de envejecimiento provoca en el pene, como en el resto del organismo, una serie de alteraciones a nivel de vasos y depósitos de colesterol y triglicéridos entere otros, que hacen que la circulación a través de ellos se dificulte considerablemente.

Enfermedades asociadas como la diabetes, una de las principales causas de disfunción eréctil, otras como la hipertensión, o enfermedades cardiovasculares igualmente pueden provocar este tipo de alteraciones.

La enfermedad de Peyronie constituye una entidad especial por su frecuencia y porque provoca la curvatura del pene debido a unas placas fibrosas que se forman en la albugínea del cuerpo cavernoso lo que hace que, al tener una erección, éste se curve. AL mismo tiempo y en esas placas se produce una fuga de sangre desde el pene que hace que la erección no se pueda mantener, a esto lo llamamos fracaso del sistema corporo-veno-oclusivo.

Cirugías previas fundamentalmente la prostatectomía radical que se realiza a pacientes con cáncer de próstata, además aquellas cirugías que afecten a los vasos y nervios que van al pene como la cistectomía radical para el cáncer de vejiga o las cirugías del cáncer de colon y recto fundamentalmente pueden producir este tipo de alteraciones.

Factores genéticos. Existe un grupo de pacientes generalmente jóvenes que rara vez han tenido una erección y que presentan este problema posiblemente porque existe alguna alteración que hace que su sistema eréctil peneano no funcione de forma adecuada.

Otras causas como determinados fármacos, enfermedades psiquiatritas, traumatismos, etc pueden provocar esta patología.

Diagnóstico de la disfunción eréctil

Fundamentalmente el diagnostico se realiza por la clínica que presenta el paciente, en la mayoría de los casos nos ayudamos de una serie de test que el paciente rellena y nos dan mucha información, los más habituales son el índice internacional de función eréctil,

Los estudios analíticos, sobre todo hormonales, así como de control de glucosa colesterol, triglicéridos, entre otros.

La ecografía doppler puede informarnos del flujo arterial y venoso que presenta un paciente en erección

Existen además otra serie de estudios menos frecuentes que pueden emplearse en esta patología.

Tratamiento

Quizá lo más importante del tratamiento de esta enfermedad es que se puede curar.

Siempre es un tratamiento progresivo, se suele iniciar por la terapia oral en distintas dosis y formas de administración. Posteriormente y en función de la respuesta del paciente, se pueden emplear geles, bombas de vacío, terapia intracavernosa y finalmente si todo esto no funciona el empleo de una prótesis de pene resuelve el problema totalmente.  (figura 4)

Fig. 4: Tipos de prótesis de pene

Se han desarrollado terapias mínimamente invasivas como los ultrasonidos que no han demostrado una mejora clara, muchas veces se asocian con fármacos orales o inyecciones intracavernosas por eso la mejoría que experimentan los pacientes no está claro que sea por esta técnica o por los otros tratamientos asociados

Información del autor

Manuel Fernández Arjona
Especialista en Urología
Hospital Universitario del Henares
Alcalá de Henares