Diagnóstico de las infecciones urinarias

¿Qué es? ¿Cómo se sospecha una infección en la orina?

La primera medida diagnóstica ante cualquier patología es realizar una adecuada revisión de los síntomas que padece el paciente junto con una exploración física. La presencia de escozor y quemazón con la micción, necesidad de orinar frecuentemente, dificultad de retrasar la micción son sugestivos de infección urinaria.

En el caso de infecciones de repetición también se investiga la edad a la que padeció la primera infección, número de episodios y factores relacionados, la existencia de fiebre o dolor de espalda asociado, factores sexuales, la presencia de incontinencia y la coexistencia de otras enfermedades tales como diabetes mellitus, enfermedades neurológicas, cálculos renales o ureterales y cirugías previas.

En casos de sospecha de infección urinaria aguda, infecciones urinarias de repetición seguidamente a la evaluación de los síntomas, se plantea la realización una serie de pruebas diagnósticas complementarias adaptadas en función de los síntomas y el historial del paciente que generalmente incluyen: un análisis de orina y un urocultivo.

En ciertos casos se añaden otros estudios tales como son pruebas de imagen del aparato urinario tales como la ecografía.

¿Cómo se diagnostica? ¿Qué pruebas pueden realizarse?

Cultivo de orina

Es el test diagnóstico que establece el diagnóstico definitivo de infección urinaria. Estudia la presencia de bacterias en la orina, permitiendo el diagnóstico de infección de orina y determinar el agente causante de la enfermedad. Además, se realiza un estudio de los antibióticos que son eficaces en el tratamiento de la bacteria o el germen que causa la infección.

¿Cuándo y en qué momento? ¿Es siempre necesario realizar un cultivo de orina?

La realización de un urocultivo no es necesario en todos los casos de sospecha de infección urinaria, entre otras razones porque el resultado se obtiene pasadas aproximadamente 48 horas. En caso de cistitis aguda se inicia el tratamiento de la misma, sin necesidad de recoger urocultivo. Tampoco se requiere realizar urocultivo tras una infección urinaria aislada que se ha curado adecuadamente y el paciente no presenta síntomas. Sin embargo, se recomienda en casos de:

  • Pielonefritis aguda
  • Síntomas que perduran o vuelven a reaparecer en las semanas siguientes tras recibir tratamiento de una infección urinaria
  • Pacientes varones
  • Embarazadas

Ejemplo de hoja información para recoger urocultivo
Ejemplo de hoja información para recoger urocultivo

En pacientes sondados, se recoge la muestra de orina directamente de la sonda vesical.

En niños pequeños que no controlan la micción, en ocasiones se obtiene la muestra mediante una bolsa colectora estéril. Dicha bolsa puede adquirirse en la farmacia o se suministrará en el laboratorio. La técnica de recolección de orina consiste en un lavado de genitales y posteriormente pegar la bolsa en la zona genital. Seguidamente se esperar hasta que el niño orine, pero no más de una hora. Si pasado este tiempo, no se ha recogido orina debe sustituirse la bolsa por otra. Cuando se recoge la orina, la bolsa se mete en un frasco estéril y se lleva al laboratorio. Sin embargo, la utilización de este método para recoger la orina se asocia a tasas muy altas de contaminación.

Interpretación de los resultados

Una vez procesada la muestra de orina se pueden obtener los siguientes resultados:

  • Urocultivo estéril: en este caso no se ha producido crecimiento de bacteria.
  • Urocultivo positivo: se observa crecimiento de bacterias y se informa del tipo de bacteria que ha crecido en el procesamiento de la muestra. A la hora de valorar los resultados es preciso tener presente la cantidad de unidades formadoras de colonias (un parámetro que determina el número de bacterias, estimándose un número mínimo para considerarse una infección). En función de la sintomatología del paciente, el lugar del que se ha obtenido la muestra y el método de procesado se utiliza un nivel de referencia para considerar el resultado como indicativo de infección. En general se considera infección urinaria en casos de más de 105 unidades formadoras de colonias.
  • Urocultivo contaminado: en aquellos casos en los que se observa crecimiento de varias especies de bacterias se suele indicar que se trata de una contaminación. Generalmente indica que ha existido contaminación en la recogida del cultivo con gérmenes de las manos o la piel de la zona genital. Por ello es fundamental seguir las normas de preparación.

En ocasiones el resultado del urocultivo muestra resultados falsos negativos (por ejemplo, en caso de haber tomado antibiótico previamente a recoger el cultivo o en algunos casos donde el pH de la orina es ácido).

Otros métodos diagnósticos de infección urinaria

Análisis de orina

Analiza la presencia de bacterias, piuria, leucocitos, sangre, nitritos. Aunque no detecta la bacteria causante de infección urinaria, como ocurría con el urocultivo. En caso de presencia de síntomas compatibles con infección urinaria y el hallazgo en el análisis de orina de bacterias, nitritos es sugestivo de infección urinaria. Si además existe piuria, el diagnóstico es más probable.

La realización de un análisis de orina no sólo se lleva a cabo para el estudio de un análisis de orina, sino puede realizarse de forma rutinaria en el seguimiento de ciertas enfermedades renales, descartar la existencia de sangre en la orina…

El estudio de la orina puede realizarse mediante una tira reactiva o analizando la orina mediante estudio con el microscópico.

  • La presencia de sangre en la orina puede relacionarse con infecciones urinarias, otras enfermedades urinarias o renales.
  • El estudio también puede revelar la presencia de cristales que sugieran la existencia de litiasis en la vía urinaria.
  • En pacientes diabéticos suelen observarse altos niveles de glucosa.
  • La presencia de bilirrubina puede sugerir patología en el hígado.
  • El hallazgo de proteínas en la orina puede indicar un problema renal

Ecografía del aparato urinario

Es una prueba de imagen que se realiza para estudiar la anatomía del aparato urinario. Es inocua, no invasiva y no conlleva radiación a diferencia de las radiografías y el escáner. Por ello, puede realizarse en pacientes embarazadas. Sin embargo, no reemplaza la utilización del escáner o la resonancia magnética, cuando estén indicados.

Consiste en utilizar ultrasonidos para visualizar los órganos internos. No está indicado de rutina en casos de infección urinaria.

Se recomienda realizar una ecografía urinaria en casos seleccionados para descartar, entre otros, la existencia de alteraciones anatómicas urológicas o cálculos. Se puede plantear su indicación en pacientes varones con infecciones urinarias, infecciones urinarias de repetición no asociadas con las relaciones sexuales, antecedente de cálculos renales o ureterales, ante determinados síntomas como dolor o hematuria (sangre visible en la orina), si ha existido una pielonefritis aguda, o niños menores de 5 años.

Para realizar una ecografía del aparato urinario es preciso tener la vejiga llena, por ello, se aconseja una ingesta hídrica moderada y no orinar antes de su realización.

Estudio urodinámico: Es una prueba que evalúa la función del aparato urinario que está indicada en casos muy seleccionados de pacientes con infecciones urinarias. No se realiza de forma rutinaria, sino que sólo se plantea si se sospecha una alteración en la función del aparato urinario que puede ser consecuencia de una causa neurológica. Es una prueba invasiva que requiere la colocación de una sonda vesical y otro catéter por el recto.

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Información del autor

José Medina Polo
Doctor en Medicina, Urólogo, FEBU
Servicio de Urología
Hospital Universitario 12 de Octubre
Madrid